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UNA PANDILLA ALUCINANTE:
HOMENAJE A LOS MONSTRUOS DEL CINE DE TERROR
«Ya sabes a quién llamar si hay fantasmas... pero, ¿a quién llamarás si hay monstruos?», rezaba el anzuelo promocional con forma de frase que pretendía presentar Una pandilla alucinante. Ese guiño al lema de reclamo que estaba pegado cual chicle en el largometraje Ghostbusters de Ivan Reitman metía en situación a cualquiera. Lo cierto es que Fred Dekker, artífice de esta pequeña locura, estaba realmente sumergido en el terror más ochentas; y es que hablamos del escritor que pergeñó la historia sobre la que se alzaría el filme House, al igual que del director que sacaría adelante El terror llama a su puerta. En The Monster Squad tomó de la mano a los monstruos más queridos de la imaginería que trufase los proyectos de género de la casa Universal para ponerlos al servicio de un artefacto lleno de humor inocentón y aventuras de andar por casa.
Es el mismísimo Conde Drácula –interpretado de manera muy lineal y poco acongojante por el actor Duncan Regehr– el que se encarga de montar su tropa de asalto reuniendo a El Hombre Lobo, La Momia, La Criatura del Lago Negro y el monstruo de Frankenstein –que, como es bien sabido, termina tomando cual nombre el apellido de su creador–. La película es hija de su tiempo y los personajes cumplen con los estereotipos que exportó la cultura yanqui a lo largo y ancho del primer mundo. De entre todos los roles que se suceden, seguramente el más misterioso e interesante sea el que le toca poner en limpio a Leonardo Cimino. El hombre que había salido en el serial original V, que participó en cintas como Dune o Amityville II. La posesión, hace aquí de un alemán que sufrió en sus carnes los martirios de los campos de concentración y que, encantado con el empeño de los jóvenes protagonistas que forman esa Pandilla del Monstruo, decide ayudarles a vencer a Drácula y a sus adláteres.
Y, cómo no, la pieza fundamental a la que hay que echar ojo es a la panda que da nombre a este largo comercial y palomitero. Un club entre infantil y adolescente en el que todos sus miembros son auténticos fanáticos de las películas y tebeos de terror, unos salados infantes que cumplen con los clichés de la época y llegan a hacer buenas migas con ese Frankenstein bonachón que a la menor ocasión da esquinazo al Conde, integrándose en la jarana de estos muchachos. Aunque para momentos estelares la camiseta roja que luce Sean (Andre Gower), una prenda que lleva bordada la siguiente frase: «Stephen King Rules». Eso sí que es un homenaje a la literatura de género y a uno de sus mayores progenitores.
¿Cuál es tu monstruo favorito de la historia del cine de terror? ¿Crees que Una Pandilla Alucinante hace justicia a aquellos clásicos en sus representaciones ochenteras?