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THE IRON MAN:

PETE TOWNSHEND DE THE WHO PONE MÚSICA A TED HUGHES

Estamos en 1989. Pete Townshend edita una adaptación musical de la historia popularizada por Ted Hughes. Esta obra, dedicada al público infantil, y presentada bajo el nombre de The Iron Man, es un canto en favor de la comprensión y la amistad más allá de razas o colores –chapa metálica, en el caso del personaje que da título a la obra–. El en otros tiempos imprevisible guitarrista de The Who está a finales de la década procurándose la continuidad de su carrera como solista. Necesita un golpe de efecto, así que nada mejor que un musical con delirios en favor de la ópera rock para salvarle de todo mal.

 

Edward James Hughes, que nos dejó el 28 de octubre de 1998, fue un poeta británico que igualmente gustó de sumergirse en el mundo infantil por medio de cuentos o fábulas. Marido de la extraordinaria poetisa norteamericana Sylvia Plath, Ted Hughes captó la inocencia que se escondía en lo más salvaje de la naturaleza y, por extensión, en sus pobladores animales. “Jaguar” seguramente sea uno de los poemas que mejor enmarquen esta búsqueda por lo primario. Logró un perfecto acercamiento al universo de los infantes pues sus textos preferían ser directos y enfatizar en lo importante que no laberintos sesudos. Buscó la fuerza de la palabra como icono, cual portadora de imágenes concretas que hiciesen rodar sus narraciones sin contratiempos o piedras en el camino.

 

En 1968 Hughes publica The Iron Man: A Children’s Story in Five Nights, uno de los mayores logros que ha alcanzado el género de la sci-fi novelada para acercarse al mundo los pequeños lectores. Este cuento, que casi quisiera ser una fábula futurista, enmarca a un destructivo robot gigante recién llegado a la tierra, una indescriptible masa de metal que de tener fines destructivos –pronto se descubre que el material de granja que engulle es únicamente para su supervivencia– pasa a entablar amistad con un niño inglés. Más allá de su lado crítico, esa unión pareciese también subrayar el peso que tiene en la sociedad industrializada el tándem formado por el hombre y la máquina. La lucha de The Iron Man –conocido en Estados Unidos cual The Iron Giant, para que no se le confundiese con su héroe de la casa Marvel– por defender la Tierra de las malas artes del bicho intergaláctico Space-Bat-Angel-Dragon pudiese elogiar la necesidad de ese avance en crear y crear nuevos y más inteligentes mecanismos que estén a nuestro servicio.

 

Todo esto, Townshend, al adaptarlo a canciones, lo fotografía desde diversos ángulos narrativos y estilísticos en cuanto a corrientes musicales se refiere. “I Won’t Run Any More” va tomando altura, creciendo de la ambientación casi teatral para musical de Broadway a una pieza de querencias pop en la que el guitarrista de The Who comparte micrófono con Deborah Conway. En “Over The Top” el bluesman John Lee Hooker canta sobre una instrumentación cuya estructura pareciese querer seguir ciertos estamentos inamovibles de los Dire Straits de Mark Knopfler. Los hermanos Pete y Simon Townshend se divierten con esa suerte de jazz minimalista que es “Man Machines”, seudo overtura de un “Dig” con preciosos arreglos y un Roger Daltrey que canta sin alardes en tesituras. De todos modos, si queremos llegar al tuétano de esta ópera pop-rock hay que arrancar la creación con cuerpo de sencillo atemporal “A Friend Is A Friend”, representación en un único tema de uno de los conceptos totales y rotundos que narra la obra literaria: la verdadera amistad que rompe cualquier tipo de barrera.

 

Con el título más que representativo de “I Eat Heavy Metal” (“Yo como metal pesado”) y en su estructura una consonancia no oculta con el Three Of A Perfect Pair (1984) de King Crimson, Pete pone nuevamente a Hooker cual adalid de la voz profunda y penetrante. Y mientras en “All Shall Be Well” busca los coros de gospel, en “Fast Food” la espina dorsal rítmica se entretiene balanceando el funk crujiente y sin demasiadas pretensiones. El LP se cierra con la curiosa “New Life/Reprise”, algo así como el cambio en tempos con el que fluía el single “The Miracle” de Queen –curiosamente del mismo año– pero adaptado a la visión de un musical y encuadrando un cerrojo efectivo; aunque, eso sí, unos minutos antes se encontraba la rareza del invento, la única grabación que se servía de un tema del pasado para darle calor en aquella actualidad de finales de los 80. Me estoy refiriendo a la pieza compuesta por Arthur Brown, Vincent Crane, Mike Finesilver y Peter Ker. Me refiero a “Fire”.

 

En su año de edición oficial por The Crazy World Of Arthur Brown, aquel 1968 tan representativo, Jimi Hendrix fue en parte responsable del éxito de “Fire”, ya que convenció a todas las emisoras negras americanas para que pincharan el tema. El instrumentista de Seattle pertenecía al mismo sello discográfico que Brown y llegaron a realizar varias giras juntos, hasta terminarían actuando en un espacio televisivo alemán. También compartieron escenario en Nueva York en el club Steve Paul’s Scene. Hendrix decidió montar un quinteto en el que Arthur y Vincent Crane le acompañasen a él y a sus chicos, Mitch y Noel. El guitarrista quería dar un salto de muchos metros con respecto a la psicodelia “tradicional”, ya que buscaba crear composiciones sobre fondos de música clásica perteneciente a Wagner. Desafortunadamente varios factores convirtieron el proyecto en algo inviable. Por un lado está el hecho de que Arthur Brown quería seguir su propia dirección artística, aunque en cualquier caso algunas semanas después Vincent fue admitido en un psiquiátrico y aquello ya rompió con cualquier tipo de esperanza. En el homenaje que se le realizaba a la tonada en el 89, la agrupación que la visitaba no era otra que los The Who en pleno –aunque los resultados dejaron muchísimo que desear–.

 

La versión de Pete Townshend de The Iron Man no funcionó como se esperaba, ni siquiera en aquel 1993 en el que se adaptó para interpretarla en el londinense teatro Young Vic. Sea como fuere, esto no desalentó a una major más que avispada, esos estudios Warner Bros. que se envalentonaron con una adaptación para las grandes salas. Esta película de animación no tenía nada en común con la idea de Pete, únicamente mantenía la amistad entre el niño y la máquina como leitmotiv; sin embargo, Townshend sí apareció cual coproductor junto Des McAnuff, Allison Abbate y John Walker en la citada cinta –ya titulada bajo las palabras The Iron Giant– de 1999 que dirigiese Brad Bird.

¿Conocías la obra literaria de Ted Hughes y este The Iron Man? ¿Ya habías escuchado el disco de Townshend poniendo música a esta narración? ¿Cuál es tu álbum predilecto de la carrera solista de Pete? 

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