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HISTORIA MACABRA:
¿FRED ASTAIRE EN UNA DE FANTASMAS?
En 1979 la editora Coward, McCann And Geoghegan publica el libro de terror Ghost Story, una de las primeras novelas del poeta y literato norteamericano Peter Straub. En 1981 se estrena en las salas la adaptación cinematográfica de tan inquietante historia. En nuestro país, y al descubrir la repercusión que ha alcanzado tamaño relato, la casa Bruguera publica pocos meses antes de que entre el 82 la traducción del original de Straub, artefacto totalmente recomendable cuyo título quedará reducido a Fantasmas. Igualmente el largometraje de marras pasaría a titularse en España bajo las dos siguientes palabras efectistas: Historia Macabra.
Hay que aclarar que del Ghost Story de Peter Straub, el superventas Stephen King llegó a decir que era una de las obras de horror definitivas del siglo XX. Aun así, y sin obviar esta carta de presentación, libros del impacto y la sabiduría narrativa de Si pudieras verme ahora o Casas sin puertas han marcado a un importante número de lectores de todo el mundo. Pero una cosa es la letra escrita en papel por su creador y otra muy diferente resulta la materialización de todas esas frases en un guión que luego se pueda encajar en tomas de celuloide. Y el caso es que para dicha apuesta se contó con un John Irvin que acababa de salir del mundo de los documentales, los telefilmes y los seriales para la pequeña pantalla. Sólo un año antes, en un 1980 que abría nuevos caminos, Irvin debuta en el universo de los largometrajes para salas de proyecciones de la mano de Los perros de la guerra, su intentona bélica de intrigas y palomitas con Tom Berenger y Christopher Walken.
Pero la de Ghost Story –película que en su país de origen mantiene el título de la novela de la que parte– sería la oportunidad soñada por John Irvin en la que poder dirigir a toda la escuela clásica del cine estadounidense. Y es que los actores que darán vida a los cuatro miembros de la Sociedad Gastronómica en el otoño de sus vidas no son otros que Fred Astaire, Melvyn Douglas, Douglas Fairbanks Jr. y John Houseman. A los amantes del cine clásico se les hacía extraño que el protagonista de Melodías de Broadway o Una cara con ángel, ese Fred Astaire que, junto con el talentoso y gimnástico Gene Kelly, demostró a las claras ser uno de los mejores bailarines de la pantalla grande, participase en una cinta de terror. De lo que no se habían percatado es que Fred se baqueteó durante los años 70 haciendo papeles tan radicalmente opuestos como el Harlee Claiborne de El coloso en llamas o ese Capitán Dimitri en Galáctica, estrella de combate.
Estos cuatro puntales junto a una joven Alice Krige, que no tiene reparos en mostrar sus desnudos para una década que cada vez pide más planos de estas características en sus largometrajes de género, ponen a andar una historia de venganzas de ultratumba, pesadillas y amistades de camaradas entrados en edad, los mismos que siguen disfrutando martirizándose religiosamente con relatos de suspense y horror. Lawrence D. Cohen se portó con su guión, intentando rendir fidelidad a Straub, lo que hizo que la película se pueda seguir considerando en nuestros días como un más que rescatable cuento de gótica modernidad.
¿Habías leído Ghost Story? ¿Cuál es la novela de Peter Straub que consideras más terrorífica?