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ESPECIAL NOCHE DE HALLOWEEN:

REGRESO A LOS 80 MÁS TERRORÍFICOS

Martin Sheen contra la brujería y los maléficos rituales de una extraña secta de creyentes. Una máscara sobre la que pesa una maldición demoniaca. Una calavera de cristal tan misteriosa como hilarante. Un guionista psicópata parido por la casa Troma. Ana Obregón enfrentándose a fantasmas del pasado y dando más miedo su forma de interpretar que los propios poltergeist. Cinco tramas para nada casuales, cinco historias de terror –o, al menos, relacionadas con el género– que os devolverán a la década de los 80 y os harán vivir una noche de Halloween diferente. Además, Un DeLorean A Los 80 os tiene una especial sorpresa como colofón, así que leed completo este artículo y al final hallaréis un extra que complementará tan espectral festividad.  

ASESINATOS ANUNCIADOS

Año: 1985
Título original: Screamplay

En un visionado de análisis desenfadado pareciese una chanza con tintes de humor mudo –aunque el largometraje en cuestión está plagado de diálogos–; sin embargo Rufus Butler Seder, que igualmente trabajó en el parto del guión e interpreta al protagonista Edgar Allen, logra un artefacto cuya firma es de digno alumno de la corriente expresionista germana que tantas satisfacciones dio a los profetas de las sesiones del cine estudio. La retrotracción manda y las atmósferas de El gabinete del doctor Caligari acompañan a una trama que transcurre casi en su totalidad en las habitaciones, pasillos y patio con piscina de un destartalado edificio de apartamentos de Hollywood. Allí va a parar el guionista en que se supone puede llegar a convertirse el bueno de Allen, un petimetre que escapó de su pueblo natal en busca de fortuna tras sentirse hábil con las palabras, con los sujetos y predicados. Mientras escribe las escenas de su futura obra maestra-ópera prima, todas centradas en truculentos asesinatos cuyas víctimas no son otras que sus propios vecinos, el personaje de Rufus Butler Seder descubre para su asombro que lo pergeñado desde la imaginación puede materializarse en sangre y miembros amputados.


DEMONS
Año: 1985
Título original: Dèmoni

Demons es de esa clase de películas que consigue ir de menos a más, rozando en su última media hora un totum revolutum que es casi comprensible en lugar de caótico, ante todo a tenor de los extremos y el cariz que toma ese cuerpo de la trama tan imaginativo a lo todo vale –desde Quentin Tarantino a Robert Rodríguez se rendirían con los años a esta forma de parir el maremágnum argumental–. Y es que el guión de esta película proyecta cine para sacarlo del mismo y que de esta manera la ficción de la pantalla que observa el público retratado en el largometraje salte al patio de butacas para dar sentido a la maldición diabólica que plantea. Y toda la presentación que desenlaza en tragedia materializada en una simple a la par que misteriosa máscara, una especie de careta que luce cual atrezo en la entrada de la sala y que con sólo tocarla puede transformarle en un ser demoníaco, muerto en vida. 


HOUSE II: AÚN MÁS ALUCINANTE
Año: 1987
Título original: House II: The Second Story

Aunque House II, como es lógico entender, trabaja cual secuela de House, sus personajes y tramas nada tienen que ver con la primera parte. Sí, se mantiene el punto de partida de que las peripecias suceden dentro de casas encantadas por una u otra razón, hogares tomados por oscuros maleficios del ayer. Pero mientras la primera, dentro de sus limitaciones, intenta darle un carácter más o menos serio al largometraje –ver a William “El Gran Héroe Americano” Katt, ese patoso “superhombre” entrañable, intentando hacer de veterano del conflicto vietnamita es algo difícil de encajar–, esta segunda opción cuyo subtítulo sería The Second Story sigue una senda hilarante, absurda y de imaginación totalmente desbordada –por no hablar de un rigor histórico que Ethan Wiley se pasa por el mismísimo arco del triunfo–. Lo bueno de esta segunda entrega es que, al mismo tiempo que ejemplifica el cine fantástico con pequeños toques de terror para novatillos, enmarca casi sin quererlo una astracanada dentro de lo que se conocen como buddy movies (películas de colegas); y gracias a eso es tan genial. Arye Gross y Jonathan Stark, o lo que es lo mismo, los personajes a los que interpretan, Jesse y Charlie, son dos amigos con una misión impuesta por el tatarabuelo del primero: mantener a buen recaudo la calavera de cristal. Y es que, años antes de que Indiana Jones pudiese pasearse por el cine buscando un objeto similar, Wiley ya había escrito este tour de force de la carcajada a mandíbula batiente. 

LOS CREYENTES

Año: 1987
Título original: The Believers

Los creyentes arranca como tantas y tantas películas americanas, esto es, con el desayuno familiar en la típica casa del cine hollywoodiense. Pero en esta ocasión la tranquila reunión matinal de los padres con su hijo va a terminar en tragedia. Un inocente charco de leche y una cafetera son los responsables del macabro final de la madre, escena impactante y cortante en la que la señora Jamison muere electrocutada en presencia de su marido y el niño. Este instante marcará para siempre la vida de Cal Jamison (Martin Sheen) y su pequeño Chris. Meses después, y tras una necesaria mudanza en la que padre e hijo tratan de huir del truculento suceso, se posa sobre el suelo neoyorquino el pájaro de mal agüero de la brujería y la superstición en forma de macabros rituales en los que inexorablemente acaba muriendo un niño en circunstancias horribles. El guión de Mark Frost –basado en la novela The Religion de Nicholas Conde– se encargará de contarnos desde entonces la investigación del departamento de policía de Nueva York y el contraataque a través de horrendas venganzas de la secta implicada en los extraños rituales.


REGRESO DEL MÁS ALLÁ
Año: 1982

Este filme se presenta con el crescendo de “La cabalgata de las valkirias” mientras el asesino de marras se adentra en una casa en la que, en una de sus habitaciones, una pareja está sumergida en un pasional acto sexual. El primer problema es que, por mucho que se le busque seriedad y empaque clasicista, la acción en sí y el doblaje de tanto jadeo o resuello parecen sacados de El fontanero, su mujer y otras cosas de meter; por no avergonzarse directamente de esta primera escena con tintes de slasher, en la que, tras ser asesinados los amantes, van siendo apiolados todos los que al cuartito se acercan con unas maneras que le sacarán más de un sonrojo –esa anciana a la que se estrangula sin casi presionar el cuello–. Y aquí se inicia y termina el posible pavor, pues desde ese momento la trama transcurre con un ritmo nulo que precisamente no adereza la gimnasia como actores del tándem protagonista. Andrés Resino, que ya había participado en cintas renombradas del género y que marcaría una sólida carrera teatral, pareciese en Regreso del más allá un vecino que está de paso debido a lo limitado de su registro. Luce el toledano cual profesional que se viese obligado a participar en el proyecto, nunca convencido con el rol que le toca materializar en esta película de Juan José Porto. Su partenaire es una veinteañera Ana Obregón, una actriz que no precisamente se estrenaba en el mundo de los largometrajes con esta apuesta. Aun así, y aunque no sobreactúa, peca de inexpresividad más allá de los chillidos de terror en contados momentos. A esto se le suma que la química es inexistente entre ambos, ni siquiera en las escenas seudoeróticas en las que Obregón muestra su torso desnudo.

Y una vez terminada esta selección, os dejo con una compilación musical de las mejores bandas sonoras del cine de terror de los 80. Únicamente tienes que picar sobre la imagen del Pentagrama y se abrirá la lista de Spotify que Un DeLorean A Los 80 ha creado especialmente para ti.
 

Música Para Halloween
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